Coincidiendo con la entrada de la primavera, el 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques, como así lo designó la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2012.
Mediante esta celebración se rinde homenaje a los distintos tipos de bosque que hay en el mundo y se intenta concienciar de la importancia que éstos tienen para la vida, pues más de un tercio de la superficie del planeta lo constituyen los bosques albergando más del 80% de la biodiversidad terrestre.
Son los bosques los pulmones vitales del mundo ya que son capaces de absorber dióxido de carbono, expulsar oxígeno y regular el clima.
En la Comarca de Sanabria y Carballeda, tenemos una gran superficie de bosque, desafortunadamente en el año 2022 un gran incendió arrasó la mitad de la Sierra de la Culebra, el gran pulmón de la provincia de Zamora y el pasado agosto del 2025 otro incendio calcinó parte del Parque Natural del Lago de Sanabria. Según los expertos, cada vez la masa forestal es mayor en zonas naturales donde no hay prevención y podas continuadas para clarear el bosque por la mano del hombre, por lo que la tendencia es que los incendios cada año serán más devastadores...
Desde aquí y para contribuir a una mejora de la educación ambiental, cada vez que vayamos de vacaciones a desconectar de las grandes urbes y disfrutar de lo que la montaña y el bosque nos ofrece es que cuidemos de él, no dejando basura o desperdicios, no pisoteando por fuera de las zonas indicadas y sobre todo si hablamos de hongos, ya que estamos en la Escuela Micológica, es que no demos patadas o recolectemos todos los hongos que nos encontremos, sean comestibles o no, pues estos juegan un papel muy importante en el suelo y en los bosques; muchos son hongos saprófitos, es decir descomponedores de toda aquella materia orgánica muerta para devolver los nutrientes al suelo y ser aprovechados por el bosque.
¡¡Cuidemos de la Naturaleza y de nuestros bosques!!
"El conocimiento de la Naturaleza es el primer paso para su conservación". Félix Rodríguez de La Fuente.
Imagen desde nuestro bosque particular en la Escuela Micológica de Ungilde (EMU)

